Charles H. Spurgeon
Faraón tiene un pueblo y el Señor tiene un pueblo. Estos pueden cohabitar, y parecería que
les va igual a ambos, pero hay una división entre ellos, y el Señor la hará manifiesta. Un
evento no sucederá de igual manera para todos a perpetuidad, sino que habrá una gran
diferencia entre los hombres del mundo y el pueblo de la elección de Jehová.
Esto podría ocurrir en el tiempo de los juicios, cuando el Señor se convierta en el santuario
de los santos. Es muy conspicuo en la conversión de los creyentes cuando su pecado es
quitado, mientras los incrédulos permanecen en la condenación. A partir de ese momento
ellos se convierten en una raza distinta, se someten a una nueva disciplina, y gozan de
nuevas bendiciones. Sus hogares, a partir de ese momento, están libres de la gravosa
caterva de males que contaminan y atormentan a los egipcios. Son protegidos de la
contaminación de la lascivia, de la mordedura del afán, de la corrupción de la falsedad, y
del cruel tormento del odio, que devora a muchas familias.
Ten la seguridad, atribulado creyente, que aunque tengas tus aflicciones, eres salvado de
enjambres de peores aflicciones que infestan los hogares y los corazones de los siervos del
Príncipe de este mundo. El Señor ha puesto una división; tú has de mantener esa división en
espíritu, en metas, en carácter y en las compañías que frecuentas.
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.











